Herpes ocular
El herpes ocular es una infección ocular común, causada principalmente por el virus del herpes simple. Aunque un solo episodio de herpes ocular suele resolverse sin complicaciones, en algunos casos la infección puede causar cicatrices en la córnea o, lo que es peor, dañar la visión de forma irreversible.
Por este motivo, cualquier sospecha de herpes ocular requiere una investigación diagnóstica inmediata para iniciar cuanto antes una terapia específica para combatir el virus.
Causas y modo de transmisión de Herpes ocular
El herpes ocular está causado principalmente por una infección sostenida por el virus Herpes simplex tipo 1. El virus puede transmitirse de varias maneras:
- Por contacto con una persona con herpes labial, ocular o, con menor frecuencia, genital
- Autocontaminación: el contagio del virus puede producirse simplemente al tocarse los ojos con las manos después de rascarse o frotarse una lesión herpética (por ejemplo, de los labios) durante la fase infecciosa
- Reactivación del virus: desgraciadamente, el herpes ocular tiende a reaparecer con mayor frecuencia en el mismo paciente. Como sabemos, una vez infectados, los virus del herpes tienden a esconderse a lo largo de las terminaciones nerviosas, donde pueden permanecer en silencio de por vida -por lo que no causan ningún síntoma- o reaparecer en determinadas ocasiones. Se ha observado que las lesiones herpéticas tienden a reaparecer en presencia de estrés psicológico y/o físico severo, o como consecuencia de una exposición excesiva a la luz solar o de cambios hormonales marcados (por ejemplo, el embarazo).
En el 40-50% de los casos, los pacientes que sufren de herpes ocular vuelven a experimentar los mismos síntomas de la infección.
Tipos de herpes ocular
Dependiendo de la profundidad de la infección en el ojo, se pueden distinguir varias formas de herpes ocular:
- Queratitis herpética: Es probablemente la infección corneal más común, que afecta a la capa superficial de la córnea. Este tipo de infección ocular suele curarse sin dejar cicatrices en la córnea.
- Queratitis estromal: la infección causada por el Herpes simplex se adentra en el estroma (la capa media de la membrana corneal). Esta infección es bastante peligrosa: cuando no se trata adecuadamente, puede provocar la cicatrización de la córnea, lo que lleva a un deterioro progresivo de la visión e incluso a la ceguera.
- Iridociclitis: la infección ocular causada por el Herpes Simplex alcanza el iris y los cuerpos ciliares. Estas estructuras oculares internas se inflaman, provocando hipersensibilidad a la luz (fotofobia), visión borrosa, dolor ocular y enrojecimiento de los ojos. La iridociclitis es un tipo particular de uveítis viral.
- Retinitis: cuando la infección afecta a la retina o al revestimiento más interno del ojo, el herpes ocular se denomina retinitis herpética.
Síntomas
Los síntomas del herpes ocular simple son comparables a los de la conjuntivitis infecciosa viral, es decir, dolor, fotofobia, visión borrosa, lagrimeo profuso y ojos rojos.
En raras ocasiones, el herpes ocular común (queratitis superficial) provoca daños irreversibles o desgarros en la córnea.
El herpes puede causar úlceras profundas en la córnea, cicatrices permanentes y reducción o pérdida de la visión. La presencia de úlceras corneales casi siempre indica una sospecha de herpes ocular.
Diagnóstico diferencial
Dado que los síntomas típicos del herpes ocular son casi superponibles a los de la conjuntivitis vírica, el diagnóstico diferencial es esencial para elegir el tratamiento más adecuado.
El diagnóstico comienza con la historia clínica del paciente, en la que el médico evaluará cuidadosamente los síntomas y el historial médico del paciente, buscando en particular infecciones herpéticas anteriores.
Tras la historia clínica, el médico procede a la exploración objetiva, que consiste en buscar los signos característicos del herpes ocular y analizar la profundidad del daño.
El ojo del paciente suele examinarse con un instrumento llamado oftalmoscopio, que sirve para examinar la parte más profunda del ojo, el nervio óptico y los vasos sanguíneos. La lámpara de hendidura, por su parte, es un instrumento compuesto por una fuente de luz y una lente de aumento que permite visualizar con detalle las estructuras oculares internas: la lámpara de hendidura es, por tanto, muy útil para evaluar posibles abrasiones/ulceraciones corneales.
Tratamiento
El tratamiento del herpes ocular depende de la gravedad de la infección, es decir, de la estructura ocular afectada (córnea superficial, córnea profunda, retina, iris, etc.).
El herpes ocular superficial, incluso cuando se asocia a úlceras corneales menores, se erradica fácilmente con la aplicación de colirios o pomadas oftálmicas con acción antiviral. El fármaco más adecuado para tratar el herpes oftálmico es el Ganciclovir: la dosis consiste en instilar el fármaco en forma de colirio en el ojo 5 veces al día hasta que la úlcera corneal remita.
Durante el tratamiento de la infección oftálmica, se recomienda evitar el uso de lentes de contacto.
Cuando sea necesario, el médico también puede recomendar la administración oral simultánea (en forma de comprimidos) de medicamentos antivirales.
El uso de colirios con corticoides se reserva exclusivamente para los casos graves de herpes oftálmico (afectación del estroma corneal): en tales circunstancias, los pacientes deben seguir estrictamente las instrucciones de su médico. En estas circunstancias, los pacientes deben seguir escrupulosamente las indicaciones de su médico, ya que el uso innecesario o inadecuado de estos fármacos puede agravar paradójicamente los síntomas.
Si el médico lo considera oportuno, el paciente puede instilar una gota de antibiótico en el ojo afectado por el Herpes Simplex sólo con fines profilácticos (para prevenir una posible infección bacteriana).
La cirugía es necesaria cuando la cicatrización corneal no responde al tratamiento farmacológico; en presencia de una cicatrización corneal permanente inducida por una infección herpética ocular profunda, el trasplante de córnea es el único salvavidas para preservar la vista.

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